La cadena hotelera abandona la gestión de doce establecimientos vinculados a Gaesa y deja en el aire el futuro del sector turístico internacional en la isla
Iberostar ha decidido dejar de operar doce hoteles en Cuba ante el nuevo escenario abierto por la amenaza de sanciones de Estados Unidos a empresas con vínculos comerciales con Gaesa, el conglomerado militar cubano. La medida supone un giro relevante para la hotelera balear, presente en la isla desde 1993, y aumenta la presión sobre otros grandes grupos turísticos internacionales con actividad en el país.
La compañía ha confirmado el cese de la gestión de estos establecimientos, todos ellos propiedad de Gaviota, la filial hotelera de Gaesa. La decisión llega en un momento de creciente incertidumbre para el turismo en Cuba, afectado por las restricciones regulatorias, los problemas de suministro, los apagones eléctricos y la caída de conexiones aéreas desde mercados clave.
Iberostar sale de doce hoteles en Cuba vinculados a Gaesa
La salida afecta a una parte sustancial de la cartera de Iberostar en Cuba. Hasta ahora, la cadena gestionaba 18 hoteles en el país y era una de las compañías extranjeras con mayor presencia en el archipiélago. Con esta decisión, dejará de operar una docena de establecimientos relacionados con Gaviota.
Entre los hoteles afectados figuran Iberostar Grand Packard, Iberostar Selection Ensenachos, Iberostar Coral Ensenachos, Iberostar Selection Holguín, Iberostar Coral Holguín, Iberostar Selection Esmeralda, Iberostar Coral Esmeralda, Iberostar Selection La Habana, Iberostar Origin Bella Vista Varadero, Iberostar Origin Laguna Azul, Iberostar Origin Playa Pilar e Iberostar Origin Playa Alameda.
Los seis hoteles restantes de Iberostar en Cuba podrán continuar operando mediante acuerdos con Cubanacán y Gran Caribe, grupos turísticos vinculados al Gobierno cubano pero no integrados en la estructura de Gaesa.
Estados Unidos eleva la presión sobre las hoteleras extranjeras
La decisión de Iberostar se produce por el endurecimiento de la posición de Estados Unidos frente a las compañías que mantienen negocios con Gaesa. La Administración estadounidense ha situado al conglomerado militar cubano en el centro de su estrategia de presión económica sobre la isla, con advertencias de sanciones a empresas extranjeras que operen activos vinculados a ese grupo.
En este contexto, Iberostar ha enmarcado su retirada en un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional. La compañía reconoce que la situación en Cuba es especialmente compleja y mantiene abiertas conversaciones con las autoridades locales para definir el alcance final de su presencia en el país.
La decisión de Iberostar aumenta la presión sobre Meliá
La salida parcial de Iberostar coloca ahora el foco sobre Meliá, la otra gran hotelera balear con una fuerte implantación en Cuba. El grupo de la familia Escarrer gestiona alrededor de 14.000 habitaciones en la isla, una cifra que representa cerca del 14% de su cartera mundial.
Meliá ha optado por la prudencia y, por ahora, evita pronunciarse sobre posibles cambios en su estrategia. Sin embargo, la compañía afronta un contexto operativo difícil: menor demanda turística, problemas de abastecimiento, apagones y pérdida de conectividad aérea desde Canadá, uno de los principales mercados emisores hacia Cuba.
El deterioro del negocio cubano ya se refleja en sus resultados. En los últimos años, la aportación de Cuba a la cuenta de explotación de Meliá ha pasado de ser positiva a registrar pérdidas, mientras el grupo mantiene una elevada exposición operativa y laboral en el país.
Blue Diamond también abandona Cuba
La retirada de Iberostar se suma a la salida de Blue Diamond, cadena canadiense que también ha dejado de operar en Cuba. En su caso, la compañía desvinculó la decisión de las sanciones de Estados Unidos y la atribuyó al deterioro de las condiciones operativas, la reducción de vuelos desde Canadá y el debilitamiento de la demanda.
Este movimiento confirma el deterioro del atractivo turístico de Cuba para algunos operadores internacionales. La combinación de presión política, dificultades logísticas y caída de la conectividad aérea complica la viabilidad de mantener estándares hoteleros internacionales en determinados destinos de la isla.
Un golpe al turismo cubano y un aviso para el sector
La decisión de Iberostar marca un punto de inflexión para el turismo en Cuba. La salida de doce hoteles no solo reduce la presencia de una de las principales cadenas extranjeras en el país, sino que también envía una señal clara al resto del sector: la exposición a activos vinculados a Gaesa puede convertirse en un riesgo regulatorio, operativo y reputacional.
Para Cuba, el impacto llega en un momento especialmente delicado. El turismo sigue siendo una fuente estratégica de divisas, empleo y actividad económica. La retirada o reducción de operaciones por parte de grandes cadenas internacionales puede agravar las dificultades del sector y acelerar la revisión de alianzas hoteleras en la isla.
Para las empresas, el caso Iberostar confirma que operar en Cuba exige ahora un equilibrio cada vez más complejo entre oportunidad turística, cumplimiento normativo internacional y gestión del riesgo reputacional frente a Estados Unidos.












