Renfe afronta este viernes su tercera huelga del verano, coincidiendo con la operación salida de agosto y uno de los periodos de mayor movilidad del año
Renfe afronta este viernes una nueva jornada de huelga en toda España, la tercera del verano, coincidiendo con la primera gran operación salida de agosto. Los paros, convocados por el Sindicato Ferroviario para reclamar mejoras en los sistemas de climatización de los trenes, podrían afectar a un máximo de 322 servicios.
El Ministerio de Transportes ha establecido servicios mínimos para reducir el impacto de la huelga sobre los miles de pasajeros que tienen previsto desplazarse durante la operación salida. En Larga Distancia circulará al menos el 73% de los trenes programados, mientras que en Media Distancia se garantizará una cobertura mínima del 65%.
En Cercanías, Renfe mantendrá al menos el 75% del servicio habitual durante las horas punta. Fuera de las franjas de mayor demanda, el porcentaje se reducirá al 50%.
Hasta 322 trenes podrían verse afectados por la huelga de Renfe
La aplicación de los servicios mínimos podría dejar sin circulación 92 de los 343 trenes de Larga Distancia previstos. En Media Distancia, la huelga podría afectar a otros 230 servicios.
La incidencia definitiva dependerá del seguimiento de los paros y de la capacidad de Renfe para mantener la programación prevista. La compañía espera una participación reducida y confía en que la mayoría de los trenes pueda circular con normalidad.
La jornada adquiere una especial relevancia al coincidir con la operación salida, cuando miles de viajeros abandonan las grandes ciudades para iniciar sus vacaciones y aumenta considerablemente la demanda de transporte ferroviario.
Renfe recomienda comprobar el estado del tren antes de acudir a la estación y prestar atención a las posibles modificaciones de horarios o cancelaciones.
Cambios y anulaciones sin coste para los viajeros afectados
Los pasajeros cuyo tren resulte afectado por la huelga podrán cambiar el billete sin coste adicional. También tendrán la opción de solicitar la anulación o elegir una nueva fecha para realizar el viaje.
Estas medidas buscan reducir las consecuencias de la protesta durante una operación salida marcada por un elevado volumen de desplazamientos tanto por carretera como por ferrocarril.
Los viajeros con billetes de Larga y Media Distancia deberán revisar las comunicaciones de Renfe y confirmar que su servicio se encuentra entre los incluidos en la programación definitiva.
En el caso de Cercanías, las frecuencias podrían reducirse durante determinadas franjas, especialmente fuera de las horas punta.
La climatización de los trenes, origen de la protesta
La nueva huelga de Renfe tiene como principal motivo las deficiencias denunciadas en los sistemas de climatización de los trenes. El Sindicato Ferroviario alerta de averías frecuentes en los equipos de aire acondicionado y de temperaturas excesivas a bordo durante los meses más calurosos.
La organización sindical atribuye estos problemas a una gestión inadecuada de la flota y a la externalización de parte de las tareas de mantenimiento de los equipos de climatización.
También reclama protocolos claros para actuar cuando se produzcan fallos del aire acondicionado, así como medidas que protejan a trabajadores y pasajeros frente a posibles golpes de calor.
Los paros están dirigidos al personal de Renfe Viajeros perteneciente a los colectivos de conducción e intervención.
Renfe espera un seguimiento reducido de la huelga
La compañía operadora prevé una participación mínima en la protesta. Su estimación se apoya en el escaso seguimiento registrado en las dos huelgas anteriores, secundadas por aproximadamente el 2% de la plantilla.
Durante la jornada de paros del pasado 15 de julio, el seguimiento fue del 2,11%. Ningún trabajador del turno de noche se ausentó de su puesto, mientras que la participación alcanzó el 1,58% durante la mañana y el 3,43% en el turno de tarde.
Aquel día solo se cancelaron siete trenes de Larga Distancia. En Cercanías y Media Distancia, las anulaciones representaron el 3,46% de los servicios programados.
Renfe confía en que estas cifras se repitan y en que la huelga tenga un impacto limitado durante la operación salida de agosto.
Tercera huelga de Renfe durante el verano
Esta es la tercera huelga que afronta Renfe desde el comienzo del verano. Las dos convocatorias anteriores se centraron en la situación del transporte ferroviario de mercancías y en las críticas sindicales por el supuesto deterioro del servicio.
La protesta de este viernes cambia el foco y sitúa las condiciones térmicas de los trenes en el centro de las reivindicaciones. La coincidencia con la operación salida puede aumentar las molestias para los pasajeros, especialmente en los trayectos hacia destinos vacacionales.
Pese a los posibles cambios, los servicios mínimos permitirán mantener una parte importante de la oferta ferroviaria. Los viajeros deberán consultar la situación de su tren antes de desplazarse y valorar las alternativas ofrecidas por Renfe en caso de cancelación.












