La localidad pacense culminará el próximo 12 de septiembre una programación que convierte al Jamón de Monesterio en eje de una estrategia turística, gastronómica y económica capaz de atraer cada año a miles de visitantes.
Monesterio volverá a convertirse el próximo sábado 12 de septiembre en uno de los principales puntos de encuentro de la gastronomía extremeña con la celebración de la XXXV edición del Día del Jamón, una cita declarada Fiesta de Interés Turístico de Extremadura que ha conseguido transformar uno de los productos más reconocibles de la localidad en un poderoso argumento para atraer visitantes y proyectar el municipio dentro y fuera de la región.
La celebración llega a su trigésimo quinta edición consolidada como mucho más que una jornada de degustación. En torno al Jamón de Monesterio se ha desarrollado durante años un programa de actividades gastronómicas, formativas, deportivas y promocionales que refuerza la vinculación del municipio con la cultura del ibérico y convierte septiembre en uno de los momentos de mayor actividad turística de la localidad.
La jornada central tendrá como escenario la zona del Tejar, el parque y la piscina municipal, espacios que volverán a concentrar a miles de personas alrededor de la degustación de productos ibéricos, la convivencia y la música en directo.
El Jamón de Monesterio, el símbolo de un destino de turismo gastronómico consolidado
La dimensión alcanzada por el Día del Jamón permite a Monesterio utilizar su producto más emblemático como carta de presentación turística. La fiesta reúne habitualmente a visitantes procedentes de Extremadura, Andalucía y otros puntos de España y ha registrado en anteriores ediciones una participación próxima a las 10.000 personas.
Ese movimiento de visitantes tiene una repercusión directa sobre la hostelería, los alojamientos, el comercio y las industrias del cerdo ibérico del municipio. La gastronomía funciona así como puerta de entrada a Monesterio y al territorio de Tentudía, vinculando la experiencia del visitante con la dehesa, la tradición y una cultura gastronómica construida alrededor del cerdo ibérico.
La promoción del Jamón de Monesterio se extiende, además, durante todo el año. El municipio ha llevado su producto estrella a escaparates turísticos de primer nivel como Fitur, donde la degustación de jamón se utiliza como elemento para promocionar el destino y despertar el interés de potenciales viajeros. Además, el jamón de Monesterio tampoco falta a una de las citas más destacadas de la gastronomía como es el Salón Gourments que se celebra en Ifema Madrid cada año.
Una XXXV edición con una nueva fórmula de degustación
La edición de 2026 incorpora una de las principales novedades organizativas de la historia reciente de la fiesta. Los tradicionales espacios diferenciados de las empresas colaboradoras dejan paso a un punto conjunto de venta y degustación bajo la marca Jamón de Monesterio.
El cambio busca reforzar una identidad común y situar la marca por encima de la presencia individual de las industrias participantes. La iniciativa supone una evolución respecto al modelo mantenido durante las últimas décadas y pretende ofrecer al visitante una experiencia más integrada en torno al producto.
En la organización participan el Ayuntamiento de Monesterio y las empresas adheridas a la marca, con la colaboración de diferentes instituciones y entidades. El objetivo común es fortalecer la promoción del sector ibérico local y convertir la celebración en un escaparate capaz de generar actividad económica y notoriedad turística para el municipio.
Una amplia programación en torno al Jamón de Monesterio
El Día del Jamón no se limita desde hace años a una única jornada. La programación asociada a la celebración se distribuye durante varias semanas e incorpora iniciativas que relacionan gastronomía, deporte, formación y promoción turística. Entre ellas figura el tradicional reparto de bocadillos de jamón, una de las acciones que se encuentran en el origen de la fiesta. Este año la iniciativa recuperó protagonismo el 28 de agosto en la antigua carretera Nacional 630, donde se distribuyeron alrededor de 2.000 bocadillos entre conductores y ocupantes de los vehículos que atravesaban el casco urbano. La acción recupera la esencia de una actividad que contribuyó a popularizar el nombre de Monesterio entre los viajeros que utilizaban esta histórica vía de comunicación entre Extremadura y Andalucía.
El corte de jamón reivindica oficio, técnica y tradición
Uno de los grandes pilares de la programación continúa siendo el arte del corte. Monesterio combina su vertiente popular con una apuesta por la profesionalización de un oficio estrechamente relacionado con la experiencia gastronómica y con el propio valor del producto.
El municipio ha celebrado este año una nueva edición de su curso profesional de corte de jamón, dirigido especialmente a trabajadores de la hostelería, la restauración y las industrias cárnicas. La formación busca mejorar el aprovechamiento de las piezas y transmitir conocimientos especializados a profesionales vinculados directamente con el sector.

A esta vertiente formativa se suma el Concurso de Cortadores de Jamón de Monesterio, convertido en una de las actividades más reconocidas del programa.
Francisco Javier García conquista el Cuchillo Jamonero de Oro
La competición celebrada en agosto reunió nuevamente en la Plaza del Pueblo a destacados profesionales del corte. El onubense Francisco Javier García Pérez, natural de Aracena, consiguió el Cuchillo Jamonero de Oro de Monesterio 2026, máximo reconocimiento del certamen.
El segundo puesto correspondió a Daniel Acedo Cruz, de Almendralejo, mientras que el Cuchillo de Bronce fue para el cortador italiano Mirko Giannella.
El concurso valora aspectos como la limpieza y el perfilado de la pieza, el estilo, la regularidad y grosor de las lonchas, el aprovechamiento del jamón, la precisión del peso y la presentación de las raciones. De esta forma, el certamen convierte una profesión especializada en un espectáculo abierto al público y contribuye a divulgar la cultura vinculada al jamón ibérico.
Gastronomía, territorio y economía local
El crecimiento del Día del Jamón refleja el peso que la gastronomía ha adquirido como herramienta de promoción turística y desarrollo económico. Monesterio cuenta en este ámbito con un elemento diferenciador estrechamente ligado a su identidad: una industria especializada en el cerdo ibérico que genera actividad empresarial, empleo y una oferta gastronómica capaz de atraer visitantes.
Para las empresas locales, la celebración constituye también un escaparate privilegiado para acercar el producto al consumidor y reforzar la imagen conjunta del Jamón de Monesterio. José Antonio Garrote, gerente de Sierra de Monesterio, una de las industrias participantes en las jornadas y adherida a la marca, destaca especialmente la nueva fórmula estrenada en esta XXXV edición, que sustituye los tradicionales espacios individuales de las empresas por un único punto de degustación.

“Después de 35 años de celebración, el Día del Jamón ha alcanzado un grado de madurez que nos permite analizar, desde la experiencia acumulada, qué cambios eran necesarios para favorecer una evolución natural de la fiesta”, explica José Antonio Garrote.
Entre las principales novedades, Garrote destaca además, el cambio en el sistema de venta durante la jornada: “Ya no se podrán adquirir piezas de jamón o paletas en los puntos de degustación. A cambio, las tiendas de todos los productores y fabricantes permanecerán abiertas para que los visitantes puedan comprar jamones y paletas a precios especiales con motivo de la celebración”. A su juicio, esta medida mejora tanto la experiencia del público como la integración de las empresas locales en el evento. “De esta forma, quienes compren una pieza no tendrán que cargar con ella durante toda la jornada y, al mismo tiempo, conseguimos que los establecimientos tengan una mayor presencia y participación en la fiesta”, añade. El planteamiento persigue reforzar la marca común Jamón de Monesterio y presentar ante el visitante una oferta más cohesionada, en la que el protagonismo recaiga en el producto y en su vinculación con el territorio.
La participación de empresas como Sierra de Monesterio evidencia, además, la implicación directa del tejido empresarial en una celebración que trasciende su dimensión festiva. Para los productores representa una oportunidad de promoción y contacto con miles de potenciales consumidores; para la hostelería y el comercio supone una jornada de intensa actividad; y para el visitante, la posibilidad de conocer y degustar el Jamón de Monesterio precisamente en el lugar donde se produce. Porque en definitiva, «hablar de jamón, es hablar de Monesterio», añade José Antonio Garrote.
De este modo, gastronomía, industria y turismo avanzan de forma conjunta en una estrategia que contribuye a proyectar el nombre de Monesterio fuera de Extremadura. El jamón se convierte así no solo en uno de los grandes símbolos gastronómicos del municipio, sino también en un activo económico y turístico sobre el que construir una oferta capaz de generar riqueza, atraer visitantes y fortalecer la identidad del territorio.
El 12 de septiembre, gran cita con el Jamón de Monesterio
La programación de la XXXV edición alcanzará su momento central el sábado 12 de septiembre de 2026, cuando la Fiesta del Jamón vuelva a reunir las degustaciones populares y la música en directo en los espacios del parque, el Tejar y la piscina municipal.
Tras treinta y cinco ediciones, la celebración se ha convertido en uno de los principales activos de promoción de Monesterio. La combinación de producto, tradición, formación, industria y experiencia turística ha permitido construir alrededor del jamón una marca estrechamente vinculada al territorio.
El reto ya no consiste únicamente en atraer visitantes durante una jornada, sino en conseguir que quienes llegan por el Jamón de Monesterio descubran también el municipio, su gastronomía, su entorno y el patrimonio de Tentudía. Una estrategia con la que Monesterio avanza en su posicionamiento como destino turístico gastronómico y convierte uno de sus mayores símbolos en una razón para viajar.













