El grupo alemán confirma conversaciones para completar la privatización de TAP Air Portugal tras imponerse a Air France-KLM. La operación podría alcanzar los 2.552 millones de euros y convertir al Estado portugués en accionista de Lufthansa.
Lufthansa quiere hacerse con el control total de TAP Air Portugal. Apenas un día después de que el Gobierno portugués eligiera al grupo alemán para adquirir hasta el 49,9% de la aerolínea, la compañía ha confirmado que mantiene negociaciones para comprar también el 50,1% que permanecería inicialmente en manos del Estado. El objetivo es avanzar hacia una privatización completa de TAP, una operación que podría alcanzar un valor conjunto de 2.552 millones de euros.
El director financiero de Lufthansa, Till Streichert, confirmó el jueves 15 de octubre que existen conversaciones independientes sobre la adquisición del paquete mayoritario. La propuesta contempla que Portugal reciba dinero en efectivo y acciones del grupo alemán, una fórmula que le permitiría abandonar el capital directo de TAP y convertirse en uno de los principales accionistas de Lufthansa.
La segunda fase todavía no cuenta con un acuerdo vinculante y necesitará el respaldo del Parlamento portugués. Sin embargo, la confirmación de las negociaciones amplía considerablemente el alcance de una operación que puede modificar el mapa de la aviación europea, especialmente en las conexiones entre Europa y Brasil.
Lufthansa ofrece otros 1.351 millones para completar la compra de TAP
La propuesta presentada por Lufthansa para adquirir el 50,1% restante de TAP asciende a 1.351 millones de euros, de los que 863 millones se abonarían en efectivo y otros 488 millones mediante un intercambio de acciones.
Este último componente permitiría al Estado portugués alcanzar una participación aproximada del 5% en Lufthansa Group y convertirse, según los cálculos del Gobierno luso, en su segundo mayor accionista.
La fórmula supone un cambio sustancial respecto al planteamiento inicial de la privatización. Portugal dejaría de controlar directamente su aerolínea de bandera, pero obtendría presencia accionarial en uno de los principales grupos de transporte aéreo de Europa.
La oferta para esta segunda etapa se sumaría a los aproximadamente 1.201 millones de euros comprometidos por Lufthansa para adquirir hasta el 49,9% de TAP, después de superar en la fase final a Air France-KLM.
No obstante, el porcentaje definitivo dependerá también de los derechos de adquisición reservados a los trabajadores de TAP. Si estos ejercen su opción sobre el 5% del capital, Lufthansa podría no alcanzar el 100% de las acciones, incluso si Portugal vende íntegramente su participación.
Portugal necesita apoyo político para privatizar completamente TAP
El principal obstáculo para completar la operación ya no es únicamente financiero. El Gobierno de Luís Montenegro, que encabeza un Ejecutivo minoritario, necesita alcanzar acuerdos con la oposición para autorizar la venta de la participación mayoritaria del Estado.
El ministro de Finanzas portugués, Joaquim Miranda Sarmento, ha defendido la oportunidad que representa la propuesta alemana para la aerolínea y para la economía nacional. Sin embargo, tanto el Partido Socialista como Chega han mostrado cautela ante la posibilidad de una privatización total y consideran prematuro adoptar una posición definitiva sobre la segunda fase.
La operación exige, por tanto, un consenso político que todavía no existe. También deberá tramitarse mediante un procedimiento independiente, con sus correspondientes negociaciones contractuales y autorizaciones regulatorias. El calendario planteado sitúa la posible culminación del proceso en 2028, aunque el avance dependerá de la aprobación de la primera fase y de los acuerdos que puedan alcanzarse en Portugal.
Lufthansa prevé cerrar la primera operación en 2028
El grupo alemán espera completar la adquisición inicial durante el primer semestre de 2028, una vez superados los controles regulatorios y formalizados los acuerdos necesarios. La dirección de Lufthansa considera que la complementariedad de las redes de ambas compañías podría facilitar el examen de competencia de la Comisión Europea, aunque será Bruselas quien determine finalmente las condiciones de autorización.
El grupo estima, además, que la integración de TAP puede generar sinergias de unos 450 millones de euros, mediante mejoras operativas, comerciales y de coordinación dentro de su red de aerolíneas.
TAP refuerza la estrategia de Lufthansa en Brasil y Latinoamérica
El interés de Lufthansa por controlar completamente TAP responde a una estrategia de expansión internacional. La compañía portuguesa aporta una posición especialmente sólida en las rutas entre Europa y Brasil, uno de los mercados transatlánticos con mayor importancia para la aerolínea lusa.
TAP concentra alrededor del 22% del mercado aéreo entre Europa y Brasil, transportó más de dos millones de pasajeros en esas conexiones durante 2025 y dispone de una red que alcanza 14 ciudades brasileñas.
Para Lufthansa, incorporar esa capacidad significa reforzar su presencia en un mercado donde la aerolínea portuguesa cuenta con décadas de experiencia comercial y una estructura de rutas difícil de reproducir a corto plazo.
El presidente ejecutivo del grupo alemán, Carsten Spohr, ha destacado el encaje estratégico de TAP por su complementariedad geográfica y comercial con las compañías que ya forman parte de Lufthansa Group.
La adquisición permitiría aprovechar el aeropuerto de Lisboa como plataforma de conexiones hacia Brasil, África y otros destinos de habla portuguesa, mientras el grupo alemán mantiene sus principales centros de operaciones en Europa central.
La operación también responde a una tendencia de concentración entre las grandes aerolíneas europeas, en la que la escala operativa, las alianzas comerciales y la capacidad para conectar mercados internacionales desempeñan un papel cada vez más relevante.
La compra de TAP puede intensificar la competencia con Iberia
La posible integración completa de TAP en Lufthansa también tiene implicaciones para el mercado español, especialmente para Iberia y su centro de conexiones en Madrid-Barajas. La aerolínea española mantiene una posición destacada en las rutas entre Europa y Latinoamérica. Durante el verano de 2026 programó 3,3 millones de asientos hacia la región, incluidos cerca de 400.000 hacia Brasil, donde ha ampliado su presencia con nuevas conexiones a Recife y Fortaleza.
Con TAP bajo su control, Lufthansa podría fortalecer una alternativa competitiva a Madrid para los pasajeros que viajan entre Europa y Sudamérica. La proximidad geográfica entre Lisboa y Madrid convierte a ambos aeropuertos en competidores naturales por determinados flujos de pasajeros internacionales, especialmente aquellos que realizan conexiones hacia Brasil. No obstante, los planes conocidos de Lufthansa apuntan a mantener y desarrollar el centro de operaciones de Lisboa, una condición estratégica exigida por el Gobierno portugués.
IAG, matriz de Iberia y British Airways, había mostrado interés inicialmente por TAP, pero terminó retirándose del proceso al considerar que las condiciones de participación no encajaban con sus objetivos.
La adjudicación a Lufthansa deja así al grupo alemán en una posición favorable para ampliar su presencia en el Atlántico sur y reforzar la competencia entre los principales operadores europeos.
Lufthansa promete ampliar la flota y preservar la identidad portuguesa de TAP
El proyecto industrial asociado a la privatización contempla mantener la sede de TAP en Lisboa, preservar su marca y reforzar tanto el principal centro de conexiones de la aerolínea como las operaciones en Oporto.
Lufthansa también se ha comprometido a desarrollar la flota de TAP hasta alcanzar los 117 aviones en 2035, con planes de crecimiento adicionales a más largo plazo. La propuesta incorpora inversiones en formación aeronáutica, innovación y servicios corporativos, además de actuaciones orientadas a reforzar las capacidades operativas y tecnológicas de la compañía.
Estas condiciones pretenden responder a una de las principales preocupaciones del Gobierno portugués: evitar que la integración de TAP en un gran grupo extranjero reduzca su aportación a la conectividad y a la economía nacional. También deberán preservarse las conexiones con Azores y Madeira, así como determinadas rutas consideradas estratégicas para Portugal y sus comunidades residentes en el extranjero.
La futura estructura accionarial no elimina, sin embargo, la necesidad de establecer garantías claras sobre el cumplimiento de estos compromisos, especialmente si el Estado deja de ser accionista directo.
La privatización total de TAP abriría una nueva etapa en la aviación europea
La confirmación de las conversaciones para adquirir el 50,1% restante cambia la dimensión de la operación anunciada el 14 de octubre. Lufthansa no busca únicamente una participación estratégica en TAP, sino que contempla incorporar plenamente la aerolínea portuguesa a su grupo.
Para Portugal, el posible acuerdo plantea una decisión de gran alcance: conservar el control directo de su compañía aérea nacional o transformarlo en una participación minoritaria en Lufthansa, con capacidad para beneficiarse del crecimiento del grupo alemán. Para Lufthansa, la compra completa permitiría consolidar su expansión internacional y reforzar una cartera que ya incluye compañías como SWISS, Austrian Airlines e ITA Airways.
La decisión final dependerá de tres factores: el apoyo parlamentario en Portugal, la negociación de un acuerdo definitivo para la segunda fase y la autorización de las autoridades europeas de competencia.
La privatización completa de TAP todavía no está asegurada, pero el movimiento de Lufthansa confirma que la operación puede ir mucho más allá de la adquisición minoritaria inicialmente prevista. Lo que comenzó como la búsqueda de un socio estratégico podría terminar con la integración de una de las principales aerolíneas portuguesas en el mayor grupo aéreo alemán y con un nuevo equilibrio competitivo en las rutas entre Europa y Sudamérica.












