Qantas se prepara para cambiar la forma de viajar entre Australia y Europa con el que está llamado a convertirse en el vuelo comercial más largo del mundo. La aerolínea australiana prevé inaugurar en octubre de 2027 la conexión directa entre Sídney y Londres, un trayecto de aproximadamente 20 horas de duración que eliminará la necesidad de realizar escalas.
El proyecto, bautizado como Project Sunrise, representa uno de los mayores desafíos de la aviación comercial de largo radio. Qantas quiere conectar dos de las principales ciudades del mundo mediante un vuelo sin escalas, reduciendo alrededor de tres horas el tiempo empleado actualmente en los itinerarios con parada intermedia.
Después de Londres, la compañía tiene previsto extender este concepto de vuelos ultralargos a la ruta entre Sídney y Nueva York, aunque todavía no ha fijado una fecha definitiva para su puesta en marcha.
Un Airbus A350-1000 para el vuelo de Qantas
Para afrontar un vuelo de cerca de 20 horas, Qantas utilizará una versión de alcance ultralargo del Airbus A350-1000, especialmente adaptada para cubrir distancias extraordinarias.
Uno de los aviones de pruebas ya ha demostrado la capacidad de la aeronave para afrontar viajes de estas características. El pasado 24 de julio aterrizó en Melbourne después de recorrer aproximadamente 17.000 kilómetros desde Toulouse en 19 horas y 13 minutos.

Aquel trayecto todavía estuvo lejos de reproducir las condiciones de un vuelo comercial. A bordo viajaban únicamente cuatro pilotos y cinco ingenieros, por lo que la verdadera prueba llegará cuando el avión tenga que transportar pasajeros, equipajes, catering y todos los servicios necesarios para mantener operativa la cabina durante prácticamente un día completo.
El A350-1000 destinado al Project Sunrise incorporará además un depósito adicional con capacidad para unos 20.000 litros de combustible, una modificación fundamental para garantizar la autonomía necesaria.
Solo 238 pasajeros en un avión diseñado para vuelos ultralargos
Una de las características más llamativas del nuevo vuelo de Qantas será la configuración interior. La compañía instalará solamente 238 asientos, una capacidad reducida para un avión del tamaño del Airbus A350-1000.
La distribución prevista contempla seis plazas de Primera Clase, 52 de Business, 40 de Turista Premium y 140 de clase Turista.
Esta menor densidad permitirá dedicar una mayor superficie de la aeronave al confort y a los servicios para los pasajeros, un aspecto especialmente importante cuando se trata de permanecer alrededor de 20 horas dentro del mismo avión.
En clase Turista se mantendrá una configuración de nueve asientos por fila, distribuidos en bloques de tres. Por tanto, la elección entre ventanilla, pasillo o asiento central seguirá teniendo una importancia considerable en un viaje de semejante duración.
Así será viajar en clase Turista durante casi 20 horas
Dentro de las 140 plazas de clase Turista, 42 asientos se comercializarán como Economy Plus. Estos ofrecerán aproximadamente 86 centímetros de separación entre filas, además de embarque prioritario y espacio reservado para el equipaje de mano.
Qantas también incorporará mejoras destinadas a hacer más soportable un vuelo tan prolongado. Los asientos dispondrán de espuma viscoelástica, reposacabezas regulable y pantallas individuales de 13,3 pulgadas.
La conectividad también tendrá un papel importante. Los pasajeros podrán utilizar Bluetooth y la aerolínea tiene previsto ofrecer Internet durante el vuelo, aunque todavía deberá concretar las condiciones del servicio y si tendrá algún coste adicional.
Una zona de bienestar para estirar las piernas durante el vuelo
Otra de las novedades del Project Sunrise será la creación de una zona de bienestar abierta a todos los pasajeros, independientemente de la clase en la que viajen.
Este espacio estará situado entre las cabinas de Turista Premium y Turista y contará con barras para realizar estiramientos, pantallas con ejercicios guiados, agua y algunos tentempiés.
La iniciativa pretende facilitar el movimiento durante las casi 20 horas de trayecto y ofrecer una alternativa a permanecer sentado durante largos periodos o realizar ejercicios en los pasillos del avión.
La posibilidad de levantarse y moverse regularmente adquiere especial relevancia en un vuelo ultralargo, por lo que Qantas ha diseñado parte de la experiencia teniendo en cuenta no solo el entretenimiento o la comodidad del asiento, sino también el bienestar durante el viaje.
Qantas estudia cómo reducir los efectos del jet lag
El desafío del vuelo Sídney-Londres no consiste únicamente en disponer de un avión capaz de recorrer semejante distancia. Qantas también trabaja para reducir el impacto que un viaje de casi 20 horas puede provocar sobre el descanso y el desfase horario de los pasajeros.
Para ello, la compañía ha colaborado con especialistas de la Universidad de Sídney en el estudio de factores como la iluminación de la cabina, los horarios de las comidas, el descanso y la actividad física.
Durante los vuelos experimentales realizados dentro del Project Sunrise, los participantes comenzaron a adaptar sus rutinas al horario del destino desde el momento del despegue. También siguieron programas específicos de exposición a la luz, sueño y movimiento.
El objetivo es que la experiencia a bordo contribuya a que el organismo comience a adaptarse al nuevo huso horario antes incluso de aterrizar.
¿Compensa un vuelo de 20 horas sin escalas?
La gran ventaja de la futura conexión de Qantas será el ahorro de tiempo. La aerolínea calcula que el vuelo directo entre Sídney y Londres permitirá reducir aproximadamente tres horas el viaje respecto a las alternativas que requieren una escala.
Sin embargo, el nuevo servicio también planteará un dilema para muchos viajeros: permanecer cerca de 20 horas seguidas dentro del mismo avión o mantener la tradicional parada intermedia, que permite abandonar temporalmente la aeronave y descansar en tierra antes de continuar el trayecto.
El precio será otro elemento decisivo. Qantas ya anticipa que las tarifas del Project Sunrise serán superiores a las de los vuelos con escala, aunque todavía no ha comunicado cuánto costará viajar en clase Turista.
Octubre de 2027, la fecha prevista para hacer historia
Si se mantiene el calendario previsto, Qantas estrenará en octubre de 2027 su vuelo sin escalas entre Sídney y Londres, abriendo una nueva etapa en las conexiones aéreas de ultralargo radio.
La compañía australiana pretende demostrar que es posible convertir un trayecto de aproximadamente 20 horas en un producto comercial atractivo, combinando autonomía, tecnología, entretenimiento y nuevas soluciones destinadas al bienestar.
El Project Sunrise llevará al límite el concepto de vuelo de largo recorrido. Para los pasajeros, la propuesta será sencilla de entender pero no necesariamente fácil de decidir: llegar antes al destino a cambio de pasar prácticamente un día entero dentro de un avión.












