Los aeropuertos británicos intentan recuperar la normalidad tras el fallo de NATS, mientras las cancelaciones y retrasos se propagan por la red europea
El caos aéreo en Reino Unido continúa este miércoles pese a que el fallo técnico que afectó al sistema de control del tráfico aéreo ya ha sido solucionado. Más de 1.500 vuelos han sido cancelados desde el martes y los principales aeropuertos británicos siguen afrontando una complicada recuperación de sus operaciones, con consecuencias que se extienden a otros puntos de Europa.
A las 09:30 horas peninsulares españolas de este miércoles, el balance situaba en 246 los vuelos cancelados en Heathrow y en otros 33 los anulados en Gatwick. En total, 279 cancelaciones entre los dos grandes aeropuertos londinenses, a las que se suman numerosos retrasos mientras las compañías aéreas intentan reconstruir sus programaciones y recolocar aviones y tripulaciones.
La situación se produce después de una jornada especialmente complicada. Durante el martes fueron cancelados alrededor de 1.300 vuelos con origen o destino en aeropuertos británicos, lo que elevó considerablemente el alcance inicial de la crisis y dejó a decenas de miles de viajeros afectados.
Un fallo de NATS desencadena el caos aéreo
El origen de la crisis se encuentra en una incidencia en el sistema de procesamiento de vuelos de National Air Traffic Services (NATS), el gestor británico del tráfico aéreo.
La organización detectó el problema durante la tarde del martes y aplicó posteriormente una solución. Hacia las 19:30 horas, hora británica, NATS comunicó que la avería había quedado resuelta y aseguró que la seguridad aérea no se había visto comprometida en ningún momento.
Sin embargo, solucionar el fallo informático no implica recuperar inmediatamente la normalidad. El gestor ya había advertido de que recomponer toda la red sería una operación compleja y que las consecuencias podrían prolongarse.
Heathrow llegó a suspender las llegadas durante el resto de la jornada del martes, mientras Gatwick, Stansted, Manchester, Birmingham y Edimburgo acumularon cancelaciones y retrasos.
El problema técnico está resuelto, pero la crisis continúa
Este miércoles, los vuelos han vuelto a operar en Heathrow, aunque el aeropuerto mantiene la advertencia sobre posibles alteraciones debido a la necesidad de recolocar aeronaves y tripulaciones. Los pasajeros deben comprobar el estado de su vuelo antes de desplazarse a las terminales.
La situación es similar en Gatwick. El aeropuerto ha retomado las operaciones, pero recuperar por completo la programación prevista llevará tiempo después de la interrupción sufrida durante el martes.
Esta diferencia entre la resolución técnica de la avería y la recuperación operativa explica por qué el caos aéreo continúa incluso después de restablecerse el sistema.
Los problemas de los aeropuertos británicos se extienden por Europa
Las consecuencias han superado las fronteras de Reino Unido. La elevada interconexión de la aviación europea provoca que una interrupción importante en los aeropuertos británicos pueda trasladarse rápidamente a otros países.
EasyJet ha reconocido que el fallo de NATS ha generado retrasos y cancelaciones entre las aerolíneas que operan en diferentes puntos del continente. Dublín, por ejemplo, registró más de 70 cancelaciones durante el martes.
España tampoco queda al margen de las consecuencias. Iberia mantiene medidas de flexibilidad para determinados pasajeros afectados con vuelos hacia Heathrow, Gatwick o London City, permitiendo cambios bajo las condiciones establecidas por la compañía.
La propagación se explica por el funcionamiento de las propias redes aéreas. Un mismo avión puede realizar varias rutas entre diferentes ciudades europeas durante una jornada. Si una aeronave queda bloqueada en Londres, su siguiente conexión con Madrid, París, Ámsterdam o Dublín puede sufrir retrasos o incluso ser cancelada.
Lo mismo ocurre con las tripulaciones. Cuando pilotos y personal de cabina quedan fuera de posición o alcanzan sus límites operativos, una incidencia localizada puede afectar a vuelos que aparentemente no tienen relación directa con el aeropuerto donde comenzó el problema.
Las aerolíneas elevan la presión sobre NATS
El alcance de la crisis ha provocado fuertes críticas de algunas compañías contra el gestor del tráfico aéreo británico.
Ryanair cifra en más de 65.000 los pasajeros que sufrieron retrasos de hasta ocho horas y asegura que tuvo que cancelar más de 50 vuelos. Su director de operaciones, Neal McMahon, ha reclamado la dimisión del consejero delegado de NATS, Martin Rolfe.
British Airways también se vio obligada a cancelar o desviar más de un centenar de vuelos, mientras easyJet ha reconocido una afectación significativa sobre su operativa europea.
NATS, bajo presión por las explicaciones sobre el fallo
Martin Rolfe ha asumido públicamente su responsabilidad como máximo responsable de una infraestructura crítica y ha descartado que el incidente tuviera su origen en un ciberataque.
La ministra británica de Transportes, Heidi Alexander, ha convocado al máximo responsable de NATS para pedir explicaciones tanto sobre las causas de la avería como sobre el proceso de recuperación.
La Civil Aviation Authority (CAA), el regulador británico de aviación civil, espera además recibir un informe completo sobre el incidente antes de valorar posibles medidas adicionales.
Reino Unido ya sufrió graves fallos del control aéreo
La nueva crisis recupera el debate sobre la resiliencia de una infraestructura esencial para uno de los mayores mercados aéreos de Europa.
En agosto de 2023, un problema en el procesamiento automático de planes de vuelo paralizó parcialmente la red británica y generó importantes costes para las aerolíneas en concepto de asistencia y reembolsos. Tras aquella crisis, la CAA promovió una revisión independiente y reclamó mejoras.
En julio de 2025 se produjo otra incidencia técnica relacionada con el radar que volvió a generar restricciones, cancelaciones y retrasos.
La repetición de episodios aumenta ahora la presión sobre NATS para explicar no solo qué ocurrió esta semana, sino también qué mecanismos existen para evitar que un fallo técnico vuelva a desencadenar una alteración de semejante magnitud.
El caos aéreo afronta una lenta vuelta a la normalidad
La prioridad de aeropuertos y compañías es ahora recomponer las operaciones. Para ello deben devolver aviones y tripulaciones a sus posiciones previstas, encontrar alternativas para los pasajeros cuyos vuelos fueron cancelados y recuperar progresivamente las rotaciones programadas.
A las 09:30 horas de este miércoles, la avería técnica ya no estaba activa, pero la crisis operativa permanecía abierta. Los 279 vuelos cancelados entre Heathrow y Gatwick se sumaban a los aproximadamente 1.300 registrados el martes en el conjunto de Reino Unido, mientras seguían produciéndose retrasos y ajustes en las programaciones.
El número final de cancelaciones todavía puede aumentar. La velocidad con la que los aeropuertos británicos recuperen la normalidad dependerá de la capacidad de aerolíneas y gestores para recolocar aeronaves y tripulaciones y absorber a los pasajeros pendientes de viajar.
El episodio confirma además hasta qué punto una incidencia en el control aéreo de Reino Unido puede convertirse rápidamente en un problema europeo. Aunque el sistema informático vuelva a funcionar, el caos aéreo puede continuar durante horas mientras sus efectos recorren una red de transporte profundamente interconectada.













