IAG ha decidido retirarse del proceso de privatización de TAP, la aerolínea de bandera portuguesa, y no presentará una oferta no vinculante por el 44,9% de la compañía. La decisión deja a Air France-KLM y Lufthansa como los dos grupos que continúan en la carrera por entrar en el capital de la aerolínea lusa, dentro de una operación estratégica para el futuro del mercado aéreo europeo.
La matriz de Iberia, encabezada por Luis Gallego, ha descartado seguir adelante tras analizar las condiciones de la operación. Según la información trasladada, el grupo considera que TAP no encaja en sus planes de crecimiento, sobre todo porque el proceso no le permitiría aspirar en el futuro al control total de la compañía.
La fecha límite para la presentación de ofertas no vinculantes concluyó el pasado 2 de abril. Mientras IAG optó por dar un paso atrás, Air France-KLM y Lufthansa sí remitieron sus propuestas dentro del plazo fijado por el Gobierno portugués.
IAG se aparta de TAP por falta de control futuro
La salida de IAG del proceso supone un giro relevante en una operación observada de cerca por el sector aéreo europeo. El grupo había estudiado la adquisición del 44,9% de TAP, pero finalmente concluyó que la estructura planteada no respondía a sus intereses estratégicos.
La razón principal es la imposibilidad de garantizar una posición de control total sobre la aerolínea portuguesa en una fase posterior. Ese factor ha pesado en la decisión de la compañía, que ha preferido no continuar en una puja que considera limitada desde el punto de vista industrial y societario.
Air France-KLM ve en TAP una pieza clave en el sur de Europa
Frente a la retirada de IAG, Air France-KLM mantiene su apuesta por TAP. Su consejero delegado, Benjamin Smith, ha subrayado que la aerolínea portuguesa encaja “perfectamente” en la estrategia de múltiples centros de operaciones del grupo franco-neerlandés.
La operación permitiría reforzar el papel de Lisboa dentro de la red de Air France-KLM, al tiempo que ampliaría la conectividad con otras ciudades del país, entre ellas Oporto. De salir adelante, Lisboa pasaría a convertirse en el gran centro de operaciones del grupo en el sur de Europa, con una posición especialmente fuerte en las rutas con América y África.
Ese interés tiene una razón clara: TAP cuenta con una presencia consolidada en Brasil, uno de los mercados más valiosos para la compañía portuguesa y también para Air France-KLM. La red transatlántica y la proyección hacia países africanos de habla portuguesa elevan el atractivo estratégico de la aerolínea.
Lufthansa refuerza su posición en la puja por TAP
También Lufthansa Group sigue adelante en el proceso. Su vicepresidente ejecutivo de estrategia, Tamur Goudarzi, ha defendido públicamente que el grupo alemán es el socio mejor preparado para impulsar el desarrollo de TAP.
Además, Lufthansa ha dejado claro que no rebajará el precio que está dispuesta a pagar por la aerolínea “solo por la crisis energética”, en una señal de firmeza en un momento en el que el Gobierno portugués estudia no solo la oferta económica, sino también la solidez industrial y el compromiso a largo plazo de cada candidato.
Qué exigen las autoridades portuguesas en la privatización de TAP
En esta segunda fase del proceso, las ofertas no vinculantes debían incluir los planes industriales y estratégicos de los aspirantes, las sinergias previstas, las garantías de que TAP seguirá operando como aerolínea de la Unión Europea y una propuesta financiera con precio por las acciones y mecanismos de valoración futura, como los conocidos earn-outs.
El Ejecutivo portugués ha endurecido además las condiciones políticas de la privatización. El primer ministro, Luís Montenegro, ha advertido recientemente de que la venta solo seguirá adelante si los compradores se comprometen a invertir en los aeropuertos nacionales.
En concreto, Lisboa exige garantías para el desarrollo de infraestructuras clave como los aeropuertos de Oporto, Lisboa, Faro y los ubicados en las regiones autónomas. El mensaje del Gobierno es claro: no habrá privatización sin un compromiso firme con la red aeroportuaria portuguesa y con la capacidad operativa que necesita TAP para crecer.
El Gobierno luso decidirá en verano tras las ofertas vinculantes
Superada esta segunda fase, los aspirantes que obtengan el visto bueno del Ejecutivo deberán presentar ofertas vinculantes. La decisión final del Gobierno portugués está prevista, en principio, para este verano, siempre que no surjan imprevistos ni se alarguen las negociaciones.
La retirada de IAG reduce el número de grandes grupos en la pugna, pero no resta importancia a una operación que puede redefinir el equilibrio del transporte aéreo en Europa. TAP sigue siendo una pieza codiciada por su posición geográfica, su fortaleza en el Atlántico Sur y su valor como plataforma entre Europa, Brasil y África.
Con IAG fuera de juego, el desenlace queda ahora en manos de Air France-KLM y Lufthansa, dos gigantes que buscan reforzar su presencia en un mercado donde TAP conserva un papel estratégico de primer orden.











