El gobierno de Jaume Collboni quiere convertir las viviendas de uso turístico en pisos residenciales a partir de 2029
El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado su intención de eliminar todos los pisos turísticos de la ciudad en noviembre de 2028, con el objetivo de que estos inmuebles pasen a destinarse a vivienda residencial. La medida se enmarca en el decreto ley aprobado por la Generalitat para regular las viviendas turísticas y deberá recibir primero el apoyo del resto de grupos del Consistorio.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, presentó la propuesta este viernes 26 de junio en rueda de prensa junto a los tenientes de alcalde Laia Bonet y Jordi Valls. Según explicó, la prioridad del gobierno municipal es destinar el máximo número posible de pisos turísticos al uso residencial para contribuir al aumento del parque de vivienda disponible en la ciudad.
El Ayuntamiento de Barcelona quiere que desaparezca la figura de piso turístico
La propuesta del Ayuntamiento de Barcelona plantea que, a partir de 2029, desaparezca la figura de piso turístico tal como se entiende actualmente. La intención del ejecutivo municipal es que cese completamente la actividad turística en pisos residenciales y que estos inmuebles puedan incorporarse al mercado de la vivienda habitual.
El planteamiento supone un cambio relevante en la política municipal sobre alojamiento turístico, en un contexto marcado por la presión sobre el acceso a la vivienda y el debate sobre el impacto de la actividad turística en los barrios de Barcelona.
La medida deberá ser aprobada por los grupos municipales
Antes de poder aplicarse, la iniciativa deberá ser aprobada por el resto de grupos del Consistorio. El gobierno socialista de Jaume Collboni busca así abrir el camino para que la ciudad deje de contar con pisos turísticos en noviembre de 2028 y avance hacia un modelo en el que estos inmuebles se destinen exclusivamente a uso residencial.
Con esta propuesta, el Ayuntamiento de Barcelona sitúa la vivienda como una de sus principales prioridades políticas y plantea una transformación de fondo en la regulación de los pisos turísticos en la capital catalana.











