El proyecto del túnel ferroviario bajo el Estrecho ha dado un giro histórico en 2025. Por primera vez en cincuenta años, existe una fase técnica concreta y un calendario definido que hace viable esta ambiciosa conexión entre Europa y África. Aunque durante décadas fue considerado un sueño imposible, los últimos avances técnicos han transformado esta visión en una posibilidad real que genera tanto expectativas como preocupaciones. Su materialización plantea importantes interrogantes sobre el futuro económico de Andalucía. Las decisiones políticas que acompañen este proyecto serán determinantes para asegurar que la conexión entre continentes beneficie efectivamente a los territorios de tránsito y no solo a los puntos de origen y destino del comercio internacional.
Un proyecto que deja de ser utopía
La distancia entre España y Marruecos en el punto más corto del Estrecho de Gibraltar es de apenas 14 kilómetros. Desde los años setenta, la idea de conectar físicamente ambas orillas ha aparecido cíclicamente en la agenda política sin materializarse. Sin embargo, el reciente informe de viabilidad encargado por la sociedad pública Secegsa a la empresa alemana Herrenknecht ha confirmado que la obra es técnicamente posible con la tecnología actual.
El debate ha evolucionado significativamente: ya no se cuestiona si el túnel es realizable, sino qué consecuencias traerá su construcción para las regiones afectadas, especialmente para Andalucía.
Características técnicas del túnel del Estrecho
El túnel ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar representa un desafío de ingeniería sin precedentes en Europa. El trazado alcanzaría profundidades cercanas a los 475 metros bajo el nivel del mar, atravesando una de las zonas geológicamente más complejas del Mediterráneo occidental.
Antes de iniciar la construcción definitiva, está prevista la excavación de una galería de reconocimiento que podría extenderse entre seis y nueve años. Esta fase exploratoria será decisiva para determinar la viabilidad final del proyecto y ajustar los planes de perforación según las condiciones reales del terreno.
El riesgo para el Puerto de Algeciras y la economía andaluza
Una de las principales preocupaciones expresadas por empresarios y sectores productivos del sur de España es el posible impacto negativo sobre la economía andaluza. El temor radica en que la región se convierta en un simple corredor de tránsito entre Marruecos y el resto de Europa, sin capturar el valor añadido que actualmente generan sus infraestructuras.
El Puerto de Algeciras en el punto de mira
El Puerto de Algeciras es una de las infraestructuras estratégicas más importantes de Andalucía. Su fortaleza histórica se basa en la ruptura de carga: las mercancías que cruzan el Estrecho deben detenerse, cambiar de modo de transporte y generar actividad logística, aduanera y de servicios.
Con el túnel ferroviario, un tren de mercancías podría salir de los complejos industriales marroquíes, cruzar el Estrecho y atravesar la Península sin necesidad de hacer escala en territorio andaluz. Este escenario, descrito por algunos operadores como un «bypass logístico», podría vaciar de contenido económico los nodos intermedios andaluces.
La creciente competencia marroquí
Las preocupaciones sobre el impacto del túnel no carecen de fundamento. Marruecos ha consolidado su posición como plataforma exportadora hacia la Unión Europea en los últimos años, especialmente en dos sectores clave:
Sector agroalimentario
En el ámbito agrícola, Marruecos ha alcanzado cifras récord en la exportación de cítricos. Datos recientes de la plataforma EastFruit señalan que se exportaron 8.200 toneladas de mandarinas y clementinas desde Marruecos hacia Alemania. Las importaciones andaluzas de productos agroalimentarios procedentes de Marruecos superan los 500 millones de euros, consolidando al país vecino como principal proveedor exterior.
Industria automotriz en Tánger
El polo industrial de Tánger está experimentando un fuerte crecimiento, especialmente en el sector de la automoción. Informes internacionales proyectan un aumento significativo en la producción de vehículos eléctricos durante la próxima década, apoyado en costes laborales más bajos y una logística cada vez más eficiente.
Con una conexión ferroviaria fija bajo el Estrecho, esta ventaja competitiva se amplificaría mediante tiempos de transporte más cortos y mayor fiabilidad en las entregas.
Desafíos para el campo andaluz
Para sectores clave como el hortofrutícola andaluz, el túnel representa una amenaza competitiva adicional. Productos que ya compiten en precio podrían hacerlo también en tiempos de entrega, reduciendo uno de los pocos márgenes diferenciales que mantiene la producción local frente a la marroquí.
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¿Oportunidad o servidumbre de paso?
La cuestión fundamental que surge es si el túnel del Estrecho reforzará la capacidad exportadora andaluza o si consolidará un modelo en el que la región actúa como mera servidumbre de paso. Los responsables técnicos insisten en que la viabilidad constructiva no despeja las incógnitas económicas y territoriales.
La respuesta no depende únicamente de la construcción del túnel, sino de decisiones complementarias en materia de infraestructuras ferroviarias, política portuaria y protección del tejido productivo andaluz. La inversión necesaria, aún sujeta a revisión, obliga a una reflexión estratégica sobre el retorno real para Andalucía y sobre las medidas que deberían implementarse para evitar efectos indeseados.












