El sector aéreo europeo reclama medidas urgentes en flexibilidad ante las incidencias del sistema EES en plena temporada alta
Aeropuertos, aerolíneas y organizaciones clave del transporte aéreo europeo han pedido a la UE que permita suspender temporalmente el nuevo sistema de control fronterizo digital de Schengen durante los periodos de mayor afluencia. El sector advierte de que la implantación del Sistema de Entradas y Salidas, conocido como EES, está provocando colas de hasta cinco horas, pérdida de conexiones, retrasos en vuelos y una presión creciente sobre el personal de aeropuertos y autoridades fronterizas.
La petición ha sido trasladada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por ACI EUROPE, Airlines for Europe e IATA, que consideran que la situación ha alcanzado un punto crítico en plena temporada alta de verano. Las organizaciones reclaman que los Estados miembros puedan suspender por completo el EES cuando el volumen de pasajeros supere la capacidad operativa de los puestos de control fronterizo.
Qué es el EES y por qué está generando problemas en los aeropuertos
El EES entró plenamente en funcionamiento en el espacio Schengen en abril de 2026. El sistema sustituye el sellado manual de pasaportes para la mayoría de viajeros procedentes de fuera de la UE por un registro digital de entradas y salidas que incluye datos biométricos, como huellas dactilares e imágenes faciales.
Su objetivo es reforzar la seguridad, detectar estancias irregulares y modernizar el control fronterizo en las fronteras exteriores de Schengen. Sin embargo, aeropuertos y aerolíneas sostienen que, en la práctica, el despliegue está causando graves disfunciones operativas.
Según el sector, los tiempos de espera alcanzan ya las cinco horas en los momentos de mayor tráfico. Esta situación está dejando a pasajeros atrapados en las colas mientras sus vuelos cierran puertas de embarque, provocando retrasos, conexiones perdidas y salidas con aviones parcialmente vacíos.
Los aeropuertos pequeños, entre los más afectados
Las organizaciones aéreas alertan de que el problema no se limita a los grandes hubs europeos. Los aeropuertos más pequeños, especialmente aquellos que dan servicio a destinos turísticos con fuerte demanda estival, también están sufriendo una presión intensa.
En algunos casos, los pasajeros llegan a hacer cola fuera de las terminales porque los equipos y procedimientos disponibles no permiten tramitar las llegadas con suficiente rapidez. Para el sector, esta situación amenaza tanto la eficiencia del sistema como la experiencia de millones de visitantes internacionales.
Aunque los Estados miembros ya pueden suspender temporalmente la toma de datos biométricos hasta principios de septiembre, las aerolíneas y aeropuertos consideran que esa medida no basta. Reclaman una flexibilidad más amplia que permita suspender el EES en su totalidad durante julio y agosto cuando las instalaciones no puedan absorber el flujo de pasajeros.
La industria pide a Bruselas un mecanismo permanente de flexibilidad
La carta remitida a la Comisión Europea plantea dos medidas principales. La primera es permitir de inmediato que los Estados miembros suspendan preventivamente el EES cuando el volumen de pasajeros supere la capacidad del control fronterizo, al menos durante los meses de julio y agosto.
La segunda es crear antes de septiembre un mecanismo permanente de flexibilidad operativa. Ese instrumento permitiría a las autoridades suspender los procedimientos del sistema en circunstancias excepcionales y claramente definidas, con el objetivo de preservar una gestión fronteriza eficaz, segura y centrada en el pasajero.
El sector aéreo subraya que no cuestiona la necesidad de modernizar las fronteras europeas, pero insiste en que la seguridad no debe traducirse en bloqueos operativos ni en una pérdida de confianza en la capacidad regulatoria de la UE.
Riesgo para el turismo, la conectividad y la reputación de Europa
Las organizaciones firmantes advierten de que también está en juego la reputación internacional de Europa. A su juicio, la UE debe seguir siendo percibida como un destino seguro, pero también eficiente, competitivo y acogedor.
El temor del sector es que los retrasos en el control fronterizo lleven a algunos visitantes internacionales a reconsiderar sus viajes al espacio Schengen. Esta percepción puede afectar de forma directa al turismo europeo, a la conectividad aérea y a la competitividad del continente frente a otros destinos con procesos de entrada más ágiles.
La preocupación aumenta ante la previsión de que los aeropuertos europeos gestionen en julio y agosto alrededor de 40 millones de pasajeros más que en los dos meses anteriores. Sin medidas adicionales, las organizaciones alertan de un deterioro rápido de la situación durante el pico de la temporada vacacional.
El WTTC reclama una implantación coordinada del nuevo control fronterizo
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo también ha pedido una actuación coordinada para evitar que la implantación del EES perjudique los desplazamientos. La organización reconoce la importancia de modernizar los sistemas fronterizos y reforzar la seguridad en Europa, pero advierte de que el proceso debe contar con flexibilidad, equipos fiables, personal suficiente y una comunicación clara con los viajeros.
Según un análisis del WTTC, esperas constantes de tres horas o más en frontera podrían reducir de forma significativa la demanda turística. En torno a un tercio de los viajeros afirma que sería menos probable que visitara el espacio Schengen si los retrasos se convierten en una práctica habitual. Aplicado a las previsiones de 2026, el impacto potencial podría alcanzar hasta 41 millones de llegadas y 45.400 millones de dólares en gasto de visitantes.
Gloria Guevara, presidenta y consejera delegada del WTTC, ha defendido que el EES representa un avance hacia unas fronteras europeas más inteligentes y seguras, pero ha advertido de que su implantación debe ser práctica, coordinada y centrada en el viajero. Si los retrasos se normalizan, sostiene, muchos visitantes optarán por otros destinos.
La UE afronta una prueba clave para su sistema fronterizo
La presión sobre Bruselas llega en un momento especialmente delicado para la movilidad europea. El nuevo sistema de control fronterizo busca reforzar la seguridad y digitalizar los procedimientos de entrada y salida, pero su éxito dependerá de que pueda funcionar sin paralizar aeropuertos ni erosionar la confianza de los viajeros.
Aerolíneas, aeropuertos y organizaciones turísticas coinciden en que la modernización de las fronteras no debe convertirse en una barrera para viajar a Europa. La decisión que adopte ahora la UE será clave para contener las incidencias del verano, proteger la conectividad aérea y preservar la competitividad del espacio Schengen como uno de los principales destinos turísticos del mundo.












