La línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía vuelve a funcionar casi un mes después del accidente de Adamuz, con limitaciones de velocidad, retrasos y un plan alternativo para Málaga que se prolongará hasta principios de marzo.
La madrugada del martes marcó el regreso paulatino de la alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Tras casi un mes de interrupción provocada por el accidente registrado en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero —que dejó 46 víctimas mortales—, los operadores Renfe, Iryo y Ouigo reanudaron sus servicios en cuanto recibieron la autorización definitiva de Adif.
Luz verde con demora: la autorización que tardó en llegar
La gestora de infraestructuras confirmó que la línea estaba lista para circular tras concluir los trabajos de reparación y superar las pruebas técnicas y de señalización exigidas. Sin embargo, la orden de salida de Renfe no llegó hasta las 7:04 de la mañana, horas después de que Adif comunicara formalmente la reapertura. Desde ese momento, el tráfico ferroviario quedó condicionado por limitaciones de velocidad, ajustes operativos y una vigilancia técnica reforzada en todo el corredor.
Adamuz, zona cero: bocinas en señal de respeto
El paso por la localidad de Adamuz se convirtió en uno de los momentos más cargados de simbolismo de la jornada. En la llamada zona cero del accidente, los trenes circulan a menor velocidad en trece tramos y los maquinistas hacen sonar la bocina como gesto de homenaje a las víctimas. Un acto sencillo, cargado de significado, que se repitió en cada convoy que cruzó el punto del siniestro.
La jornada estuvo marcada además por un incidente técnico: un AVE de Renfe se detuvo durante unos doce minutos tras la advertencia de un maquinista sobre una pieza suelta en la catenaria. Los técnicos de electrificación de Adif comprobaron que la pieza pertenecía a un desvío ya inexistente y que no suponía riesgo para la circulación, pero la parada generó complicaciones operativas en cascada para el resto de compañías.
Iryo, Renfe y Ouigo: así fue el primer día
Iryo retomó su actividad en la línea Madrid-Sevilla con catorce circulaciones diarias —siete por sentido— más cuatro servicios transversales Barcelona-Sevilla. El primer tren partió a las 7:45 desde Atocha con el consejero delegado, Fabrizio Favara, a bordo, y llegó a Sevilla con doce minutos de retraso por las limitaciones de velocidad. Favara calificó las últimas semanas como «muy exigentes en circunstancias muy difíciles» y subrayó la importancia de mantenerse cerca de las víctimas, la tripulación y los clientes.
Renfe, única operadora que mantuvo transporte alternativo durante el mes de interrupción, restableció las conexiones con Sevilla, Cádiz, Granada y Almería, con el primer Madrid-Sevilla a las 7:00 horas. El primer Alvia procedente de Cádiz partió a las 7:30 con cerca de una hora de retraso. Para Huelva, los primeros viajeros tuvieron que completar parte del trayecto en autobús, aunque el servicio ferroviario se normalizó a lo largo de la jornada.
Ouigo inició su regreso con el primer tren a las 6:55 desde Atocha hacia Sevilla y prevé ampliar progresivamente su oferta hasta alcanzar seis circulaciones diarias. Su operativa queda por ahora limitada al 75% de la oferta previa al accidente, reducción que la empresa justifica por las necesidades de mantenimiento y la previsión de menor demanda.
Málaga, sin alta velocidad plena hasta marzo
El corredor Madrid-Málaga es el que presenta una situación más compleja. No recuperará su plena operatividad hasta principios de marzo debido al retraso en las obras tras el deslizamiento de un muro de contención en Álora. Mientras tanto, Renfe mantiene un Plan Alternativo de Transporte con traslados por carretera entre Antequera y Málaga. Todas las compañías recuerdan que los viajeros pueden modificar sus billetes o solicitar el reembolso íntegro sin coste adicional.
Retrasos de hasta hora y media en la primera jornada
Los datos de la aplicación de Adif reflejaron las dificultades propias de un reinicio progresivo. Varios servicios acumularon demoras de hasta hora y media. El Alvia 02075 Cádiz-Madrid llegó con cerca de noventa minutos de retraso y acumuló más de una hora parado en Córdoba. Otros convoyes registraron demoras más moderadas, y solo el primer Sevilla-Madrid 2661 logró llegar con siete minutos de adelanto. En las estaciones, la imagen fue casi la de siempre: maletas, colas en los accesos y andenes llenos en Santa Justa, Atocha y el resto de puntos de la red.
Un regreso lento, pero cargado de voluntad
El retorno de la alta velocidad entre Madrid y Andalucía no ha sido un simple reinicio técnico, sino un proceso gradual marcado por la memoria del accidente de Adamuz, la prudencia operativa y la necesidad de recuperar la confianza de los viajeros. Entre limitaciones, retrasos y planes alternativos, la línea vuelve a funcionar, aún lejos de su pleno rendimiento. La normalidad avanza despacio, al ritmo de los trenes que vuelven a cruzar el sur de la Península.












