El gasto de los visitantes extranjeros rozará los 64.000 millones de euros entre junio y septiembre, un 10% más que en 2025
España encara el verano de 2026 con unas previsiones turísticas al alza. Entre junio, julio, agosto y septiembre, el país recibirá alrededor de 43 millones de turistas internacionales, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior. El gasto previsto se situará cerca de los 64.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 10% respecto al verano de 2025.
Las proyecciones elaboradas por Turespaña confirman la fortaleza del sector turístico español en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geoeconómica y las tensiones derivadas de la inestabilidad en Oriente Medio. Pese a ese escenario, España mantiene su capacidad de atracción como destino y consolida una tendencia clave para el modelo turístico: el gasto crece por encima del número de visitantes.
El gasto turístico crece más que la llegada de visitantes
El dato más relevante de las previsiones no está solo en el aumento de turistas internacionales, sino en la evolución del gasto. La llegada de visitantes crecerá un 6%, mientras que el desembolso total previsto lo hará un 10%. Esta diferencia refuerza el cambio de enfoque del turismo en España, orientado a mejorar la calidad, la rentabilidad y la sostenibilidad del sector.
El Gobierno interpreta esta evolución como una señal de que el modelo turístico avanza hacia una mayor creación de valor. La Estrategia Turismo España 2030, en vigor desde finales de 2025, marca esa hoja de ruta con el objetivo de impulsar un turismo más sostenible, competitivo y equilibrado territorialmente.
La previsión para este verano confirma una dinámica que se ha afianzado en los últimos años: España no solo recibe más turistas internacionales, sino que aumenta el impacto económico de cada temporada. Este comportamiento resulta especialmente relevante en un momento en el que la industria turística global opera bajo presiones externas, desde la volatilidad geopolítica hasta los cambios en los costes de transporte y conectividad.
España consolida la desconcentración de destinos turísticos
Otro de los elementos destacados de las previsiones es el avance de la desconcentración turística. Las comunidades autónomas tradicionalmente menos turísticas registrarán tasas de crecimiento del gasto superiores a las de los principales destinos del país.
Según las estimaciones, entre junio y septiembre las comunidades no principales alcanzarán incrementos interanuales del gasto de entre el 8% y el 10%. En cambio, las seis comunidades con mayor peso turístico —Andalucía, Comunidad de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias— se moverán en una horquilla de crecimiento de entre el 5% y el 6%.
Esta evolución apunta a un reparto más equilibrado de los flujos turísticos y a una diversificación progresiva de los destinos elegidos por los visitantes extranjeros. Para España, esta tendencia tiene un valor estratégico: permite aliviar la presión sobre los territorios más saturados, extender los beneficios económicos del turismo y reforzar nuevas propuestas vinculadas al patrimonio, la naturaleza, la gastronomía, la cultura y el turismo de interior.
Un sector turístico resiliente pese a la incertidumbre global
Las previsiones estivales llegan después de un arranque de año positivo para el turismo en España. Hasta mayo, último mes con cifras oficiales disponibles, el gasto de los turistas internacionales había crecido un 7,8%, hasta alcanzar los 50.200 millones de euros. En ese mismo periodo, el número de visitantes aumentó un 5% y superó los 36 millones.
El empleo turístico también muestra una evolución favorable. La afiliación en el sector se sitúa en máximos, con más de 3 millones de trabajadores ocupados, y la temporalidad turística en el primer trimestre del año fue inferior a la registrada en el conjunto de la economía.
Estos indicadores reflejan la capacidad del turismo español para sostener su actividad incluso en escenarios adversos. La industria ya había demostrado esa resistencia durante otros momentos de tensión internacional, como la pandemia, la guerra de Ucrania o el conflicto entre Israel y Palestina. Ahora, las nuevas previsiones de verano vuelven a situar a España entre los destinos con mayor fortaleza dentro del mercado europeo.
La conectividad, clave para mantener la competitividad
La competitividad turística de España dependerá también de la preservación de la conectividad entre países emisores y receptores. En un escenario internacional condicionado por crisis geopolíticas, mantener la estabilidad de las rutas, la capacidad aérea y la confianza de los mercados resulta decisivo para sostener las previsiones de llegada y gasto.
España parte, además, de una posición favorable frente a otros destinos europeos por su menor exposición a la volatilidad de precios y por su capacidad estratégica en materia de refino. Estos factores contribuyen a reforzar la estabilidad del destino en un momento en el que la evolución de los costes energéticos y del transporte puede influir en las decisiones de viaje.
España refuerza su posición como destino internacional
Con 43 millones de turistas internacionales previstos y un gasto cercano a los 64.000 millones de euros, España afronta uno de los veranos más relevantes para su industria turística. El crecimiento no se limita al volumen de visitantes: el país avanza hacia un modelo con mayor gasto, mayor distribución territorial y una apuesta más clara por la sostenibilidad.
El reto será mantener ese equilibrio entre crecimiento, competitividad y convivencia en los destinos. Las cifras anticipan una temporada fuerte, pero también subrayan la necesidad de seguir gestionando el turismo con planificación, diversificación y visión de largo plazo.
España llega al verano de 2026 con una posición sólida en el mercado internacional. La evolución del gasto, el dinamismo del empleo y la expansión de los flujos hacia nuevos territorios muestran que el sector turístico no solo resiste, sino que continúa transformándose.











